lunes, junio 7

Dale dale... juguemos un picadito!!!

Y si, era visto. Con las ganas de moverse de los muchachos, no hicimos otra cosa que brindar un entrenamiento para todo el público presente del San Lorenzo. Los equipos se conformaron con: los camisetas, JR. Yanes, S. De Paula, M. Rodríguez, P. Reyes, R. Abreu, JA. Echeverría, y por momentos aparecía en el campo el Goku Rodrigo López, integrante de la pesada del Alikal. El otro equipo los de buzo (pq sin camiseta era medio chocante, sobre todo por nuestros hermosos cuerpos) D. Bracco, D. Travieso, N. Cáceres, A. Barrera y N. Cabrera. El partido tuvo todo, momentos de magia, patadas desmedidas, niveles exsuberantes y risas sin parar. El equipo sin camiseta comenzó pagando caro la falta de arco del muchacho Yanes, que mucho guante pero al arco espantozo. Por eso los de buzo manejaron el juego en esos comienzos con Travieso y Cáceres abajo y Barrera y Cabrera arriba. Pero poco a poco el juego se volcó de dueño. Desde la salida de De Paula y Echeverría desde el fondo, y el manejo con inteligencia de Toto Rodríguez, los goles de Abreu llegaban, ante un gran portero como Diego Bracco. Se picó, Reyes pegó algunas patadas desmedidas, Cáceres buscaba la bomba de afuera, Cabrera parecía estar jugando a otro deporte, Barrera jugo... a ver, horrible. Travieso quuizo defender y salir jugando jaja. El vasco metió como loco aunque falto de distancia en la cancha, De Paula no bajó el nivel. En fin, parejo fue, y la gente alentó desde el primer minuto. Cuando se empató el juego (creemos) al final, se decidió terminar con una tanda de penales, que, ni bien arrancó se terminó. Es que después del penal de Goku Chico López, la verdad, se tenía que cerrar el gimnasio. El gran jugador del Halikal, la midió ante el portero Bracco, con sus ojos amagó el remate opuesto, mientras que la carrera se inclinaba a otra cosa. Su botín tomó contacto con el esférico que como en cámara lenta se encaminaba al arco... momentos de tensión, momentos de gloria. Bracco no podía creer que ese remate se doblara de la manera que lo hizo, al estilo Oliver Atton en el Ñupi contra Richard Tex Tex, una locura. El balón tomó un efecto sorprendente, alcanzando su velocidad máxima un metro antes de la red... la historia estaba hechada. En el ángulo superior derecho, donde duermen los indigentes, donde hay 0 grado, ni frío ni calor, donde el hombre solamente pisó una vez y plantó una bandera... allí!!! Allí el balón se metió, inalcanzable, soñado. El gimnasio explotó y se terminó el cotejo. Grande el Alikal, con la cabeza puesta en muchas cosas extras, pero siempre dejando una sonrisa. Faltan 5 vasos para la gloria.
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