Nos quedaba un 33,3% de posibilidades, uno de tres nos amparaba, era sólo la victoria. Un porcentaje que representa lo frío del cálculo númerico, los puntos que se ganan o se pierden pero que de tal frialdad surgen sentimientos antagónicos que se reflejan en la otra punta del termómetro porque mientras unos se iban festajando, otros se quedaban calientes. Dimos todo y nuevamente no alcanzó. Propusimos el partido, fuimos al frente y no tuvimos suerte o no definimos bien. Es que en realidad hay un poco de todo, pero por sobretodas las cosas hay autocrítica porque a veces la suerte nos fue esquiva, es cierto, pero son muchas más las veces que no supimos cómo y ahí no hay responsabilidad más que la nuestra propia. El fútbol te depara la dualidad del análisis ante una única situación y he ahí el eterno dilema de la lectura. Para unos virtud del rival, para otros errores propios. Tales posiciones disparan dos preguntas tan antagónicas como el mismo frío y el calor: ¿nos ganaron bien? ¿lo perdimos nosotros? Sinceramente, creo que nos ganaron bien. Porque los errores fueron nuestros, es cierto, dos jugadas, dos decisiones erróneas, pero las aprovecharon mientras que del otro lado, con errores o no, Alikal no aprovechó. Y si bien el resultado es de un solo gol de diferencia el porqué de tal aseveración radica en el hecho de que Candelaria llegó mucho menos y marcó más, mientras que Alikal se repitió en ataques que no condujeron la pelota a la red con la misma eficacia. De haber sido así, este artículo era otro. El equipo rival metió más inteligencia en momentos calientes, supo como sobrellevar la locura que se desató en la cancha y en la tribuna con el empate en 4 del Alikal a falta de poco. Pusieron el freno, nos congelaron, frenaron nuestro impulso y nos terminaron clavando un puñal irreversible que derivó directo en nuestra muerte futbolística. Dimos mucho, corrimos más, pero nos faltó claridad en el último toque. Los de atrás empujaron, metieron ímpetu pero arriba la cosa no estaba clara. No supimos nunca elegir el momento, nos está faltando madurez en el manejo de los tiempos. La dormimos cuando debíamos acelerar y cuando la locura exigía un replanteamiento un poquito más cerebral, le metimos un vértigo que más de uno se mareo. Fuimos rápidos, que no es lo mismo que jugar con velocidad. El tiempo empezó a volversenos contra y perdimos totalmente el control, apelando sólo a lo emocional para revertir algo que desde lo futbolístico habíamos perdido. El rival se aprovechó de nuestra desesperación y logró su cometido, tenía más probabilidades y su lógica prevaleció, ese 66,6% más que le bastó y se quedó con la Anual.Alikal (4): A. Barrera; A. Correa, P. Reyes; J. Yanes y S. De Paula. D.T: B. Bracco. Ingresaron: R. Cabrera, N. Cabrera y N. Cáceres. Plantel: D. Travieso, P. Moreno, R. Abreu y M. Rodríguez.
Candelaria (5)
Goles Alikal: A. Correa...









