martes, julio 19

Palillo voladoooor...

Momento cúlmine del fin de semana. Clímax. Gimnasio de San Lorenzo con piso símil polvo de ladrillo pero con añejas goteras que ni la novel pintura disimula. Ruido de lluvia que da más ganas de dormir que de jugar al precioso fulbito, es que claro, todo esto sucedió cerquita de la medianoche de un lunes feriado que agonizaba...
Alikal y Ores frente a frente, intercambiando piñazos futbolísticos que al momento daban más suerte a la gente de las papitas que se llevaba el premio de los dos puntos por mayor eficacia.
En el arco del team auriazul, un flaco vestido con pantalón de River argentino, luciéndolo con orgullo a pesar de autoproclamarse hincha de Racing y del ya tan comentado descenso del equipo de Morenito. Cubriendo su pecho, la campera del Alikal con viejos sponsors y orgullo muy patente, guste o no el diseño.
Juega Ores el balón, lo traslada por la banda izquierda y de repente la pasa a la derecha, cuál centro sobre el área Alikal. Allí, un player contrario sacude su pie y coloca potente remate que intenta agarrar a contrapie a nuestro novel arquero. Pero allí estaba el "Palillo" para protagonizar la atajada de la fecha... su cuerpo acompañó el centro y reaccionó justo a tiempo... sus pies siguieron el impulso pero logró quebrar a tiempo su cadera y lograr que sus manos fueran en busca de la pelota en un vuelo espectacular que levantó de la tribuna a los pocos presentes. La gravedad lo llamó al piso, cayó fuerte pero logró reponerse. Con la gratitud que lo caracteriza miró la tribuna, devolvió el afecto con algún insulto y otras palabras dignas de un nuevo diccionario. Mientras tanto, el balón siguió en juego, otro player de Ores tomó la pelota y le pegó al arco, un arco sin resistencia: la pelota mansamente a la red. ¿Nuestro arquero? Festejando su atajada con la hinchada, propia y ajena. Una locura. Genial, sin palabras.

Foto: El Palillo, agazapado, preparando su vuelo... Alvarito, dormí tranquilo...
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